Al hilo de la noticia sobre las fotos manipuladas de Reuters encontramos ahora este vídeo: Photo Fraud in Lebanon, en el que se trata (en perfecto inglés, lástima) todo el asunto mostrando otro tipo de retoques, el de las fotografías sospechosas de montaje o manipulación por parte del propio fotógrafo que las realiza.

Entiendo que existen posibilidades de que un maniquí permanezca de pié en mitad de un paraje desolado por las bombas aunque incluya un traje de novia de blanco inmaculado, pero es evidente que esta foto (de incuestionable fuerza gráfica) puede lanzar dudas sobre su veracidad. Lo mismo ocurre con las clásicas escenas de horror en la guerra (mujeres llorando, civiles abatidos…) cuando algunos de sus protagonistas aparecen una y otra vez en distintas escenas como si incluso en esas circunstancias hubiese personas habidas de protagonismo (o de llevarse algo a cambio de participar en un sentido posado).

La guerra es algo horrible, y los conflictos que todos los días aparecen en nuestras pantallas me dejan alucinado ante la indiferencia que causa en los gobiernos, sin embargo, no puedo evitar preguntarme si no estamos forzando demasiado la máquina… si no es un error buscar el reconocimiento y el prestigio (o solo el dinero) a través del sufrimiento de los demás ante la cámara.

¡Gracias Opiu!