Joseph Spina es un estudiante de fotografía en California que, además de haberme caído instantáneamente mal nada más verle la cara y ser conocido por su pasión por la polémica en los foros del otro lado del Atlántico, se ha dedicado a grabar una serie de vídeos en los que le realiza algunas pruebas de resistencia (nada ortodoxas) a la Nikon D3.

Más concretamente, podemos ver como trata de arañar la pantalla LCD con una llave, la deja caer desde cierta altura, y la cubre con toda clase de líquidos y porquerías comestibles para luego limpiarla con algunos litros de agua y comprobar que sigue funcionando. En este último caso, el objetivo AF-S Nikkor 24-70 f/2.8G ED también entra en escena aguantando el tirón junto al cuerpo de la cámara.

Terrible.

PD: Desde hace unos días tengo en el trabajo una Nikon D300 y es una auténtica maravilla. Si no fuera por los miles de euros que llevo invertidos en Canon (y la confianza en que próximos modelos igualarán a este) puedo aseguraros que me pasaría al lado oscuro.

Vía | Rob Galbraith