retratos

Dentro de la fotografía de retratos hay infinidad de técnicas y estilos, tantos como situaciones a retratar, pero en definitiva todas ellas comparten un mismo fin. En esta guía os daré una serie de consideraciones que os permitirán sumar bastantes puntos al tipo de fotografía más frecuente según las estadísticas.

  • Como cada vez que nos echamos la cámara al ojo, lo primero que tenenemos que plantearnos no es la composición, ni la técnica, ni nada de eso. Lo primero es pararnos a pensar ¿Qué quiero reflejar en mi fotografía? ¿Qué es lo que tengo delante y qué lo hace tan especial? En el caso de los retratos además habrá que sumar ¿Quién es esa persona? ¿Qué emociones quiero transmitir? ¿Felicidad? ¿Dinamismo? ¿Tranquilidad?
  • Una vez tengamos las respuestas a las preguntas del punto anterior estaremos listos para pensar en qué entorno, con qué ropa, y en qué postura diremos más de esa persona (de ser controlable, claro). Si lo que queremos reflejar por ejemplo es a lo que se dedica, lo mejor será siempre ubicarlo en su entorno habitual de trabajo y fotografiarlo mientras desarrolla parte de su actividad.

retratosretratos

  • Si por el contrario el entorno no aporta información relevante a la fotografía, lo mejor es buscar un fondo homogéneo y poco llamativo cuyo color haga resaltar a la persona a la que fotografiamos.
  • Además del escenario, la vestimenta, y la postura, la forma más rápida y eficaz de mostrar la personalidad de una persona es con su expresión. Observadla mientras conversáis con ella y tratad de descubrir cual le favorece y hace que transmita más. Por otra parte, si no se trata de un modelo profesional, habrá que tener cuidado de que cuando le pidamos que ponga una expresión determinada no lo haga de forma antinatural y forzada. Sea como fuese, es importantísimo que la persona se encuentre lo más cómoda y menos tensa posible, o esto quedará recogido en la foto.

retratosretratos

  • Otro factor a tener en cuenta (y probablemente el más importante) es el de la iluminación. Una luz suave y difusa como la de los días nublados suele ser la más apropiada, aunque en ocasiones será mejor utilizar otros esquemas de iluminación más extremos. En otra guía que realizaré más adelante profundizaré en este amplio tema, pero por ahora simplemente decir que se pueden conseguir muy buenos resultados colocando al sujeto de lado junto a una ventana tapada con unas cortinas o algo que filtre la luz. Si hacemos eso, es posible que el lado opuesto de la cara tenga demasiadas sombras por lo que intentaremos rebotar la luz que entra por la ventana sobre alguna superficie blanca (como una cartulina).

retratosretratos

  • Si tenemos que probar nuestro equipo para ver que todo funciona y que la iluminación es la correcta, lo haremos antes de plantar delante a nuestro modelo. Por norma general la gente detesta esperar, y presenciar como cambiamos cinco veces de sitio un foco, flash, o reflector, no suele inspirar en ellos demasiada confianza. Pese a esto, cada fotógrafo tiene su truquillo, y algunos prefieren hacerlo delante del modelo para ir charlando con el y hacer que se vaya soltando un poco.
  • Uno de los objetivos más populares para realizar retratos de primer plano o tres cuartos es sin lugar a dudas el 85 mm (o el 50 mm si tenemos una cámara con factor 1.5x –como las Nikon- o 1.6x –como las Canon 350D o la 20D-). Este y otros teleobjetivos nos permiten mantenernos a cierta distancia del sujeto, lo que hace que no lo intimidemos tanto como si le plantamos un angular en los morros. Sin embargo, la decisión del objetivo a utilizar la haremos basándonos en la estética que queremos seguir. Por ejemplo, un ojo de pez otorga a las fotografías cierto tono surrealista y cómico, mientras que un objetivo angular nos puede servir para incluir una porción mayor del entorno en el que el sujeto se encuentra.
  • Utilicemos el objetivo que utilicemos, la regla de oro de todo retrato es ENFOCAD LOS OJOS. ¿Nunca habéis escuchado eso de que los ojos son el espejo del alma? Pues en fotografía pocos dichos son más ciertos. Ya estemos fotografiando a nuestra hermana o a un lemur de cola anillada, es realmente recomendable que utilicemos como punto de enfoque el ojo más próximo a la cámara.
  • Último punto y no por ello menos importante es el de la composición. Al igual que con la iluminación este apartado es tan extenso que será tema de otra guía… sin embargo, para ir adelantando algo decir que además de la popular regla de los tercios (que se puede reinterpretar simplemente por descentra siempre el punto de interés de la foto), cabría tener en consideración otras más específicas como prestar atención a los lugares por los que cortamos a nuestro modelo. Así por ejemplo, si optamos por un retrato de tres cuartos, intentaremos no cortar la foto a la altura de las rodillas sino por encima de estas, y tendremos también el mismo cuidado con las manos.

retratosretratos

Situaciones Especiales

Para terminar vamos a ver algunos otros consejos aplicables en determinadas situaciones como son las fotografías de grupo o aquellas en las que no podemos controlar apenas ningún aspecto salvo quizás nuestra propia ubicación.

  • Para la fotografía de grupos lo mejor es buscar algún lugar con inclinación o diferentes niveles (como unas escaleras o un desnivel en el terreno) en el que podamos ubicar a toda la gente ocupando la mayor parte del encuadre. Además, si es posible, suele dar buenos resultados colocarnos en una posición más elevada que la del grupo.
  • Cuando fotografiamos a un grupo de personas estos siempre tienen algo en común: jugadores de un equipo de fútbol, alumnos de una clase, familiares en una boda. Destacar en la fotografía algún elemento que de significado al conjunto siempre funciona… un trofeo, los novios, o quien quiera que sean los que propician la fotografía en sí.
  • Si el grupo no es numeroso, también podemos intentar aproximaciones más originales como colocarlos a diferentes distancias y jugar con la profundidad de campo.
  • Otro tipo de retrato es aquel en el que nos convertimos en un cazador a la búsqueda de imágenes… una especie de paparazzi cuyo fin último es captar precisamente la espontaneidad de alguien que no sabe que lo están retratando. En este caso es especialmente importante guiarnos por nuestro instinto, aventurarnos a adivinar lo que sucederá a continuación y estar preparados para hacer la foto en el preciso instante. Rara vez tendremos una segunda oportunidad así que en estos casos necesitaremos experiencia y suerte a partes iguales.
  • Ya que la idea es captar situaciones espontáneas, evitaremos llamar la atención en la medida de lo posible. Restringiremos el uso del flash, dejaremos la cámara colgada de nuestro cuello el mayor tiempo posible, y procuraremos mantenernos algo apartados. Si nos descubren, ofreceremos nuestra sonrisa más cálida y explicaremos lo que estamos haciendo si es necesario.
  • Como he comentado al principio de este apartado, existen situaciones en las que no podemos controlar apenas ningún aspecto. No podemos acercarnos a una pareja de enamorados y ponerles un reflector al lado, ¿verdad? Tampoco podemos decirle a un músico: “Mira al pajaritooo”, ¿no es así? Pues bien, hagamos de estas limitaciones nuestras mejores armas y centrémonos en lo único que podemos: donde estamos y cuando disparamos. Buscad el mejor ángulo, aquel en el que nada tape el punto de interés: la taza de un mendigo, las caras de una pareja de enamorados, las manos de una frutera en el mercado…
  • Y no solo eso; moveros por la zona con los ojos bien abiertos. Tal vez desde donde os encontréis no lo veáis pero a veces, con tan solo colocarnos al otro lado de una calle, podemos hacer una foto completamente diferente.
  • Finalmente, cuidad bien los valores de abertura y velocidad. Utilizando la mayor profundidad de campo posible nos curaremos en salud de que ningún elemento importante queda fuera de foco, pero mirando también de no utilizar velocidades por debajo de 1/125 con la que poder congelar la acción.

Ah! Casi se me olvidaba. Las fotografías que he utilizado en esta ocasión se corresponden por riguroso orden de aparición con: Nacho (uno de los niños más risueños que conozco), Juanma (amigo y excompañero de trabajo), yo mismo (el único autorretrato en el que he utilizado trípode ;) , Maria (amiga y excompañera de trabajo), Palma (mi sufridora novia) y Noelia (Miss Andalucia en el 2003).