Jason Reed ha escrito un interesante (y extenso) artículo para el blog de los fotógrafos de Reuters en el que habla sobre las dificultades a las que se enfrentaron al utilizar cámaras controladas remotamente mediante cable o transmisores inalámbricos en la final de un derbi hípico en Nueva York. Trataré de resumir lo más interesante:

El proceso

  1. Colocas seis cámaras Canon EOS 1D Mark II con objetivos entre los 16mm y los 200mm en la posición que decidas para cada una. Dificultad: Ninguna. Tiempo aproximado: 5 minutos.
  2. Empalmas el cable disparador de cada cámara a uno principal que va hasta el control con el que, supuestamente, deberían saltar todas las cámaras a la vez. Dificultad: Decenas de fotógrafos haciendo exactamente lo mismo que tu en el mismo sitio al mismo tiempo (Sports Illustrated por ejemplo tenía 12 cámaras). Tiempo aproximado: 1 hora.
  3. Este es el paso más crucial y requiere invocar toda clase de “artes oscuras” para que los dioses de la tecnología y la fortuna se apiaden de uno para que, al encender las cámaras, ninguna de ellas empiece a disparar una ráfaga de 8 fotos por segundo de forma indiscriminada a causa de una mala conexión. Dificultad: Aleatoria, depende de si acertaste con la polaridad de los cables o no. Tiempo aproximado: Aleatorio, tan pronto cambias un conector otra cámara empieza a volverse loca.
  4. De las cinco cámaras, una se encuentra en la torre de observación, demasiado lejos como para utilizar un cable. ¿La solución? Un disparador inalámbrico que utiliza una frecuencia de radio determinada por el usuario. Dificultad: Ninguna, salvo que a otro fotógrafo le de por utilizar la misma frecuencia que a ti. Tiempo aproximado: El de ir y volver.
  5. Quedan 8 horas y 11 carreras hasta la gran final por lo que se cubre todo con bolsas de plástico para proteger las cámaras del camión que recorre la pista al final de cada carrera soltando una tonelada de agua para humedecer la tierra. Dificultad: Variable en función del aprecio que le tengas a unos cuantos (muchos) miles de euros en equipo.
  6. Durante las últimas carreras se aprovecha para ir probando que todo sigue funcionando. Se sacan unas cuantas ráfagas, se extraen las tarjetas de memoria y se comprueba en el ordenador para, en base a los resultados, volver a cada cámara y ajustar el enfoque, la exposición (manteniendo una velocidad de 1/2000 seg. para congelar el movimiento de los caballos) y la composición si fuese necesario.
  7. Ahora que todo funciona, se añade a la mezcla un último componente: el sistema Paneikon de Reuters, una aplicación de edición que les permite acceder a las imágenes desde cualquier parte del mundo prácticamente en tiempo real. Dificultad: Hay una lista aleatoria de cosas que pueden ir mal en función de la experiencia previa del fotógrafo. Según Reed, es sorprendente el alto grado de éxito que obtienen teniendo en cuenta todas las variables asociadas al uso remoto.

Y lo que puede fallar

Cualquiera de estas cosas puede arruinar horas de preparativos y cuantas más cámaras añadas a la mezcla, más posibilidades de que algo de esto ocurra:

  • El camión del agua logra mojar las cámaras y/o causa un corto circuito en los conectores de los cables.
  • Ídem para la lluvia.
  • Una cámara comienza a disparar indiscriminadamente sin previo aviso arrastrando al resto de cámaras en la cadena.
  • Tenías la exposición correcta hasta que el sol se ocultó tras una nube enorme = todo sale subexpuesto.
  • En el momento crítico pulsas el disparador por error o demasiado pronto y entonces, el buffer de memoria de las cámaras se llena dejando de hacer fotos durante el preciso instante que necesitabas.
  • Otro fotógrafo mueve tu cámara al pensar que estaba en medio de la suya.
  • Otro fotógrafo piensa que tu cámara es la suya y decide que todos tus ajustes están mal, cambiándolos.
  • Las baterías de las cámaras y/o los transmisores terminan consumiéndose en mitad de la carrera.
  • El caballo ganador termina a 15 metros de tus cámaras convirtiéndose en un pequeño punto en la imagen.
  • Preenfoque en el lugar equivocado. Fuera de foco = inusable.
  • Un rayo de luz del sol vuelve loca la exposición.
  • Alguien corta accidentalmente tu cable disparador con una pala y decide ocultar el estropicio con un poco de barro.
  • Olvidar encender las cámaras tras 8 horas de espera, o volver a poner las tarjetas de memoria, o ponerlas habiendo olvidado formatearlas para eliminar las fotos de prueba quedando sin espacio para las de verdad.
  • Otro fotógrafo utiliza la misma frecuencia de tu transmisor inalámbrico y llena la tarjeta de memoria de disparos de prueba en los que ni siquiera aparece nada antes de que la carrera comience.
  • La policía de todo el campo empieza a llamar por radio pidiendo más donuts e interfiriendo con tu frecuencia.
  • Alguien pisa tu pedal o presiona el disparador llenando (nuevamente) la tarjeta con un montón de fotos sobre la nada.

Afortunadamente, al final los dioses les sonrieron y obtuvieron la foto que buscaban y que aparecería en la portada del suplemento deportivo de The New York Times

Vía | Reuters Photographers Blog